Como es arriba es abajo…

la Expresión Espiritual de la Sexualidad III

Nuestra herramienta principal será el poder de la mente sobre la materia, teniendo en cuenta que si toda causa produce un efecto y todo estímulo en la mayoría de los casos una respuesta, es válido por tanto afirmar que todo lo que se es, provoca todo lo que se vive, todo lo que se tiene provoca todo lo que se recibe, entonces haciendo conscientes todas esas partes que conforman el organismo sutil y material  (psíquico-físico) es posible fomentar verdaderos cambios que generen modificaciones en el entorno.

Tal como se piensa, el cuerpo y el mundo son, allí estaría el objetivo primordial:*Como es arriba es abajo*… En generar modificaciones conscientes en todos los niveles de consciencia, verificables a  la práctica, observables y con resultados a corto plazo; al fin que no depende de nada externo sino del trabajo, de la voluntad a partir del interior del ser humano.  Para esto es preciso que el terapeuta trabaje primero en ello.

Al contrario de lo que se dice comúnmente: “No se puede dar de lo que no se tiene”, es factible hacerlo,  de hecho se puede, pero el resultado no es satisfactorio, ni el proceso adecuado, ni en el que otorga, ni en el que recibe.  Con esto se podrían traer a colación las teorías del inconsciente colectivo, orden plegado, campos morfo genéticos y del universo holográfico, para sustentar que cualquiera puede acceder a la información que está implicada en el todo; sin embargo,  cómo puede transmitirse algo al otro que no se comprende totalmente, cómo ofrecerle una experiencia sin hacerla consciente para poder brindarla adecuadamente ?.  Esto se debería a: A mayor consciencia mayor responsabilidad,  y sí se recibe educación para el ejercicio psicológico, quien recurre a esta atención espera en lo profundo de su ser encontrar una luz que le ayude a encontrar su lámpara y así pueda encender su propia luz.  .

Se posee la responsabilidad de acceder a esas informaciones contenidas en el ambiente, en la historia, en las cosas; por el otro, mientras ese otro se instruye en la manera de hacerlo por sí mismo.  El terapeuta o persona que se coloque en la tarea de trascender hacia otros niveles, sean paralelos al cotidiano o mucho más elevados, se convierte en un dispositivo detonante de estos niveles en otros y en lo otro.  Recuérdese que se ha hecho gran énfasis en las energías y su función generadora y transformadora.

La propuesta implica un peregrinaje a través de dos aspectos considerados diferentes en las concepciones occidentales.  Ya se han estudiado por separado, su unión trae como beneficio un desarrollo más armónico e integrador del potencial humano, al reunirlos en el crisol de la psicología.

Son planteadas a diario miles de recetas, propuestas, métodos curativos de auto ayuda y técnicas en todo, para llegar a ser, dejar de ser, para tener, sentir, para mejorar y renovar la vida sexual, entre otros.  Y es cómodo contar con la guía, con las pautas para seguir y aplicarlas con constancia; pero no es así, no es suficiente seguir los pasos, las instrucciones al pie de la letra.  La rutina del cotidiano va embotando al individuo, llevándole sutilmente a la inconsciencia.

Todo lo que se percibe está directamente relacionado con la propia mente, sin embargo, con el tiempo comienza a solidificarse la experiencia externa dándole un valor de entidad separada y dual.  Esta postura a su vez, cristaliza la visión concreta y sólida que se tiene de sí mismo, lo cual de nuevo reitera la convicción de que el mundo existe como se ve.  Así se cae en un círculo vicioso que impide el crecimiento, por tanto necesitan hacerse cosas que rompan esa inercia.

Realizar con la debida percatación, con consciencia, actividades poco habituales, o lo que sería lo mismo las actividades acostumbradas, que al entenderlas realmente aparecen semidesconocidas porque no se había hecho un alto en el camino para observarlas.  Ser un peregrino de la vida, de la propia existencia, visitando los propios templos, el cuerpo, el pensamiento, las fantasías, los recuerdos, las sensaciones, los miedos, recorriendo las acciones pasadas y presentes, los sentimientos, las relaciones, a los otros, al mundo que rodea, a las propias posesiones, es el objetivo de una propuesta encaminada a encontrar la Expresión Espiritual de la Sexualidad.  Encaminarse hacia la intimidad y desnudarse a sí mismo y el entorno.  Su valor radica en la combinación de la actitud   mental con la participación del cuerpo en el proceso espiritual.  Se experimentan muchas situaciones al iniciar tales procesos, no todos cargados de serenidad o de inmediatas soluciones, pero son precisamente estas situaciones poco serenas y más bien generadoras de crisis e incomodidades, las que permiten la apertura.

Al contrario de cómo suele entenderse, la ruptura con la serenidad  y comodidad en el contexto de una consciencia aprobada, despierta cada célula del cuerpo a una nueva percepción, a menudo mucho más real que las elucubraciones y reflexiones habituales.

texto original : trabajo de Grado 2002-2004 UCC Facultad de Psicología

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Luz Beatriz Jaramillo Serna es psicóloga transpersonal y terapeuta holística dedicada a acompañar procesos de sanación emocional, expansión de la conciencia y transformación interior. Su enfoque integra psicología profunda, prácticas somáticas, respiración consciente, mindfulness y herramientas de desarrollo biopsicoespiritual.

Como blogger, Luz escribe sobre bienestar integral, espiritualidad práctica, autocuidado, trauma, propósito de vida y la relación entre cuerpo–mente–alma. Sus textos se caracterizan por una voz cercana, clara y reflexiva, que invita a la introspección y a la acción consciente. Su estilo combina rigor psicológico con sensibilidad humana, creando contenido que educa, inspira y acompaña.

NOTICIAS

Cuando el cuerpo recuerda: claves para sanar el estrés postraumático desde el desarrollo personal

“No sanamos cuando olvidamos. Sanamos cuando dejamos de pelear con lo que sentimos.”

Querida comunidad,

En esta edición quiero hablarte de algo que muchas personas viven en silencio: el estrés postraumático. No siempre nace de grandes tragedias; a veces surge de experiencias que nos desbordaron, que no pudimos nombrar en su momento, o que nuestro cuerpo guardó como una alerta permanente.

Sanar no es olvidar. Sanar es integrar.

¿Qué es realmente el estrés postraumático?

Es una respuesta del sistema nervioso cuando una experiencia intensa dejó huellas profundas. No es debilidad, no es exageración, no es “no superar las cosas”. Es el cuerpo intentando protegerte.

Algunas señales comunes incluyen:

  • Hipervigilancia o sensación de amenaza constante
  • Dificultad para dormir
  • Recuerdos intrusivos o flashbacks
  • Evitar lugares, personas o situaciones
  • Cambios en el estado de ánimo
  • Cansancio emocional o desconexión

Si te reconoces en alguna, respira. No estás sola, no estás solo. Y no hay nada “malo” contigo.

Desarrollo personal aplicado a la sanación

El desarrollo personal no es solo crecimiento; también es reparación. Aquí te comparto tres pilares que pueden acompañarte:

1. Reconocer sin juzgar

El primer paso es validar tu experiencia. Lo que viviste fue real para ti. Tu cuerpo reaccionó como pudo. La compasión hacia ti misma es medicina.

2. Volver al cuerpo

El trauma se guarda en el sistema nervioso. Prácticas como respiración consciente, grounding, movimiento suave y mindfulness ayudan a regular la respuesta fisiológica.

3. Construir seguridad interna

Pequeños rituales diarios —como escribir, meditar, caminar, o hablar con alguien de confianza— fortalecen la sensación de estabilidad y presencia.

Si estás atravesando un proceso de sanación, recuerda: no tienes que hacerlo sola. Hablar, escribir, pedir ayuda, hacer pausas… todo eso también es valentía.

Gracias por estar aquí, por leer, por crecer conmigo.

Con cariño, Luz Beatriz Jaramillo Serna Psicóloga · Escritora · Medicina para El Alma

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