Pareja, Dualidad y polaridad

Aspectos de la transformación

El hombre y la mujer que permanecen juntos obrando siempre de la misma manera, guiando sus vidas en un mismo sentido están recargando solo un lado de la balanza con lo cual se obtiene la ruptura; y no es necesariamente la separación o el final sino el rompimiento de lazos que hubo en algún momento.

Estar en pareja es un juego de ir y venir, ni muy rígido ni muy flexible, el punto medio y el balanceo unísono de las partes es esencial en las polaridades.

¿Cómo es eso?

El empleo alternado de fuerzas contrarias (y con fuerzas se hace referencia a sentimientos); lo caliente después de lo frío, la dulzura después de la severidad, el amor después de la cólera, es la clave para el movimiento continuo y la prolongación del poder o influencia sobre el otro y el entorno. Se sabe que el acariciar con intensa constancia produce saciedad, disgusto y apatía, como también una indiferencia constante aleja y destruye los afectos o al menos los disminuye seriamente.

El que mucho busca poco encuentra, ya que su visión está tan limitada a una sola cosa que lo demás no ve:

Así para conservar el Amor es preciso brindar pequeñas dosis de odio, ¿absurdo? No del todo, porque cuando se llena constantemente el espacio del otro no se está permitiendo a ese otro fluir adecuadamente y expresar sentimientos que se obstaculizan por los nuestros.

No se trata de alejarse del otro sino de equilibrar la situación, el pensamiento permanente en el otro, los sentimientos y deseos que llenan la mente son también energías que llegan al objeto deseado, que si se expresan o se vivencian en exceso terminan por repeler lo que se quie

Los hechos deben ser análogos a la voluntad, así la voluntad en un ser humano de ser amado o de ser odiado debe ser confirmada por amor y odio para que sea eficaz. Entonces que hay con eso de que hay qué hacer al otro lo que se espera que nos hagan a nosotros, o la ley del talión, etc.? Pues ha de recordarse que es el extremo el que es nocivo, el remedio en dosis proporcionales causa el resultado esperado, hay energías y ocasiones en que la respuesta a situaciones o ataques no puede ser la misma debe ser opuesta; a no ser que la energía sea altamente calificada o por su naturaleza benéfica e inofensiva, con la práctica en lo cotidiano se puede ir uno dando cuenta de qué respuestas y emisiones se provee el propio campo de acción.

Ser y ser en el mundo como se ha tratado con anterioridad va dejando huella en las almas humanas, así que se podría afirmar que esa alma pertenece a quien le ha marcado y más si la marca está impregnada de amor u odio.

BESANT 3 propone: “ se ha visto que el deseo tiene dos capitales expresiones: atracción para poseer o ponerse en contacto con un objeto que de antemano proporcionó placer, y repulsión para rechazar o eludir el contacto con un objeto que previamente infligió dolor. Se ha visto que la atracción y la repulsión son las dos modalidades del deseo que domina al yo.

Como la emoción es el deseo mezclado con el intelecto, inevitablemente ha de ofrecer la misma distinción en dos modalidades. Se llama amor la emoción de índole atractiva que placenteramente une dos objetos. Es la energía integrante del universo. Se llama odio la emoción de índole repulsiva que dolorosamente separa dos objetos. Es la energía desintegrante del universo. Tales son los dos troncos de la raíz del deseo y de ellos arrancan como ramas todas las emociones. De aquí la identidad de las características de deseo y emoción. El amor anhela atraerse el objeto atractivo o va en pos de el para poseerse o ser poseído por él.

Lo mismo que el deseo liga con lazos de placer o dicha; pero estos lazos son más complicados y duraderos por estar compuestos de numerosas y sutiles hebras muy complejamente entretejidas, si bien el enlace de entre ambos objetos, la esencia del deseo atrayente es la misma esencia del amor o emoción atractiva. De igual forma el odio procura eliminar de sí, el objeto repulsivo o huye de el para apartarse  de él y repelerlo o ser repelido por él. Separa por dolor y por desdicha y así la esencia de este deseo es la misma del odio.

Amor y odio son elaboradas e intelectivas formas de los elementales deseos de poseer y rehuir”.

Por tanto para lograr el propósito que se desea en el otro o en si mismo se requiere tomar posesión de estas emociones y filtrar adecuadamente su flujo para que nunca sea en demasía  y tampoco sea la carencia.

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 ¿Cómo puede odiarse lo que se ama?

No se trata de llenarse de ira y rencor para esto, no, es cuestión de sustituir el impulso que lleva y atrae equilibradamente. Es saber conscientemente, y en esto seré enfática: Cualquier emoción que se desvíe de su equilibrio termina por envolver a quien la posee, por eso es necesario regir sobre estas con voluntad. El mundo, el universo, la vida funciona a partir de analogías, de polaridades y más aún el aspecto físico, material, por tanto quien espera que su existencia marche adecuadamente según sus deseos debe aprender a jugar con las leyes que rigen en todo cuanto hay. Todo es doble en su propósito por eso se hace necesario conocer primero la propia naturaleza para saber de qué manera influir y conocer la ajena.

Lao-tzu declaró: 4 “El conocimiento de los demás lleva a la sabiduría: conocerse a si mismo lleva a la iluminación, el dominio de los demás requiere fuerza, el control de si mismo requiere fuerza interior, o lo que sería igual: conquistar a los demás es tener poder, conquistarse a sí mismo es saber cómo”

Se debe primero ser dueño de sí mismo para poder ser dueño de los demás, así rezaba el mensaje en las columnas del templo de Salomón: “Conócete a ti mismo”.

Están en el ser humano todas las respuestas y preguntas es un microcosmos que ofrece a quien le conoce y profundiza la sabiduría necesaria para trascender.

Recuérdese que el autoconocimiento comienza con la observación de la relación con las cosas y los acontecimientos del mundo. Debe intentarse ver todas las experiencias como si estuviesen conectadas entre ellas y con nosotros mismos, hay que percatarse de los sutiles detalles y conservar una actitud indagadora pero despegada. Para esto también puede utilizarse la meditación pues se emplea la mente para conocer el ser.

Pocas personas se preguntan o indagan en las experiencias cotidianas el ¿Por qué? De lo que llega a sus vidas. ¿Cómo así?, pues, si Juan o María son mis amigos, Andrés mi novio, Julián mi amante, qué es lo que hay en ellos o en mi para que vivenciemos nuestra relación de una manera y no de otra, ¿Por qué el ambiente en que nos divertimos? ¿Qué similitudes tienen psíquica y físicamente?¿En qué me benefician?, ¿Por qué las situaciones que vivimos? ¿En qué momento de mi vida llegaron? ¿Por qué los integré a mi campo de acción?, ¿Tienen relación con mi pasado? etc.

A partir de estos cuestionamientos en apariencia simples se vislumbran cosas maravillosas, impactantes e incluso decepcionantes, que en lo aparente creen saberse pero en su estructura profunda tienen un fuerte significado, una razón de ser, una causa y un efecto.

La sexualidad en su aspecto más profundo es comunicación constante entre los cuerpos, las moléculas, las formas, las vibraciones, la luz, el sonido y procesos biológicos .

La voluntad que generalmente se demuestra mediante un programa o plan bien ordenado, se origina en la mente y no en los niveles de la percepción del deseo, este plan se fundamenta en los sentidos de dirección y orientación definida de la voluntad hacia un objetivo determinado, no siendo en la mayoría de los casos la causa de la dificultad, la cual es más sencilla e inmediata.

El tratamiento de las dificultades relacionadas con el deseo y las diferentes respuestas sexuales y su correcta solución es definidamente y en su mayoría  de naturaleza material y pueden subsanarse frecuentemente aumentando la vitalidad del cuerpo a través de una adecuada alimentación, ejercicio,  además de un correcto tratamiento y equilibrio del sistema endocrino bien sea por medio de la medicina tradicional o alternativa.

Referentes:

1 Dougasl Nick y Slinger Penny. “Secretos Sexuales”. Martínez Roca. 1982. Prefacio, primer párrafo.

2 Parra Cánovas. Teología y Ciencia. Ed. Fragua. Sin año

Profesor de filosofía, miembro de la academia de ciencias de Estados Unidos y miembro honorífico de la Nacional Geographic.

3 Besant. Estudio sobre la consciencia Teosófica. Barcelona, p. 286-288

4 Lao-tzu. Tao te king. Obra Filosófica china del siglo VI a.c

5Adoum Jorge. Las llaves del Reino interno. Capitulo: El círculo o generalidades. Buenos Aires. Kier.1986

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Luz Beatriz Jaramillo Serna es psicóloga transpersonal y terapeuta holística dedicada a acompañar procesos de sanación emocional, expansión de la conciencia y transformación interior. Su enfoque integra psicología profunda, prácticas somáticas, respiración consciente, mindfulness y herramientas de desarrollo biopsicoespiritual.

Como blogger, Luz escribe sobre bienestar integral, espiritualidad práctica, autocuidado, trauma, propósito de vida y la relación entre cuerpo–mente–alma. Sus textos se caracterizan por una voz cercana, clara y reflexiva, que invita a la introspección y a la acción consciente. Su estilo combina rigor psicológico con sensibilidad humana, creando contenido que educa, inspira y acompaña.

NOTICIAS

Cuando el cuerpo recuerda: claves para sanar el estrés postraumático desde el desarrollo personal

“No sanamos cuando olvidamos. Sanamos cuando dejamos de pelear con lo que sentimos.”

Querida comunidad,

En esta edición quiero hablarte de algo que muchas personas viven en silencio: el estrés postraumático. No siempre nace de grandes tragedias; a veces surge de experiencias que nos desbordaron, que no pudimos nombrar en su momento, o que nuestro cuerpo guardó como una alerta permanente.

Sanar no es olvidar. Sanar es integrar.

¿Qué es realmente el estrés postraumático?

Es una respuesta del sistema nervioso cuando una experiencia intensa dejó huellas profundas. No es debilidad, no es exageración, no es “no superar las cosas”. Es el cuerpo intentando protegerte.

Algunas señales comunes incluyen:

  • Hipervigilancia o sensación de amenaza constante
  • Dificultad para dormir
  • Recuerdos intrusivos o flashbacks
  • Evitar lugares, personas o situaciones
  • Cambios en el estado de ánimo
  • Cansancio emocional o desconexión

Si te reconoces en alguna, respira. No estás sola, no estás solo. Y no hay nada “malo” contigo.

Desarrollo personal aplicado a la sanación

El desarrollo personal no es solo crecimiento; también es reparación. Aquí te comparto tres pilares que pueden acompañarte:

1. Reconocer sin juzgar

El primer paso es validar tu experiencia. Lo que viviste fue real para ti. Tu cuerpo reaccionó como pudo. La compasión hacia ti misma es medicina.

2. Volver al cuerpo

El trauma se guarda en el sistema nervioso. Prácticas como respiración consciente, grounding, movimiento suave y mindfulness ayudan a regular la respuesta fisiológica.

3. Construir seguridad interna

Pequeños rituales diarios —como escribir, meditar, caminar, o hablar con alguien de confianza— fortalecen la sensación de estabilidad y presencia.

Si estás atravesando un proceso de sanación, recuerda: no tienes que hacerlo sola. Hablar, escribir, pedir ayuda, hacer pausas… todo eso también es valentía.

Gracias por estar aquí, por leer, por crecer conmigo.

Con cariño, Luz Beatriz Jaramillo Serna Psicóloga · Escritora · Medicina para El Alma